01 julio 2006

Cuartos de Final Día 2

Sobre el césped no existen las portadas de los periódicos ni los vaticinios de los predicadores. Ronaldinho, la estrella más rutilante del planeta fútbol antes del inicio del torneo, inclina su cabeza -su cabeza sin sonrisa, metáfora de la triste Brasil- ante el genio futbolístico de Zinedine Zidane.
Zizou firmó un partido magistral. Jugó bajo la amenaza, o con la liberación, de saber qué podía ser su último partido. Aunque Zidane, al que la inteligencia le ha hecho el mejor, es de los que saben que cualquiera puede ser tu último partido, claro. Zizou gobernó el encuentro con superioridad, cada vez más gigante. Zizou flotaba entre amarillos, una danza maravillosa. Un puñetazo en la mesa que le sitúa, si no lo estaba ya, a la altura de cualquiera. Y cuando digo cualquiera piensen en los más grandes. Y cuando la vida les ponga a prueba
recuerden esta noche, recuerden este partido. Recuerden a este Zidane imperial para siempre.
Zidane se nos va, dicen; burda mentira. Su fútbol trasciende de lo instantáneo, no cabe en el olvido como no cabe la amargura en un terrón de azúcar. Y sin olvido, a través de la memoria, la muerte se desvanece. Zidane y su pelota son victoria, viven, vivirán.

*audio The Zinedines - Still Running