09 julio 2006

Final

UNO
Zidane es el diez. Zidane es el capitán. Zidane y sus nervios de acero, marca en la final, engaña a Buffon con clase. Zidane baila sobre la pelota, a un lado, al otro. Zidane hipnotiza. Zidane atropellado, su hombro descarrila. Zidane cabecea hacia la gloria, se cruza una manopla imposible. Zidane y su bajo instinto, su segundo testarazo, un arranque canalla. Zidane y el cartón rojo. Zidane se acaba. Zidane camina cabizbajo junto a la Copa del Mundo. Zidane llora. El fútbol llora.
DOS
Si Grosso acierta desde los once metros Italia es campeona del Mundo. Seguro que, como tú y como yo, Grosso ha soñado despierto con ese momento. Se acerca al escenario, molido por el esfuerzo, sesenta millones de italianos pesan en su espalda, en su conciencia. Grosso lucha contra el miedo, el temblor de piernas, la vista que se nubla. Grosso deposita la pelota sobre el punto de cal con infinita dulzura, siente el pulso tamborilear en su cabeza. Grosso retrocede, diminutos pasos, alza la vista por última vez hacia el mágico cielo de Berlín. Grosso avanza hacia la pelota y la golpea con firmeza. Sus ojos buscan con ansiedad la anhelada respuesta. Ve la pelota. No ve portero. Ve el gol. Y es Dios.
TRES
Trezeguet no llora. No besa a nadie. Trezeguet aguanta.
Soporta la desgracia, soporta el interminable abrazo de Henry. Trezeguet también recuerda aquella noche húmeda de Manchester. Allí falló un penalty, final de Copa de Europa, allí la perdió.
Hoy pateó bien, decidido, engañó al arquero. Travesaño, línea, fuera y adiós.
Tan triste que no caen las lágrimas.
CUATRO
Francia terminó sin Vieira, Zidane y Henry. Espoleada por el orgullo herido, la roja del capitán, Francia mordió con diez y Makelele se multiplicó, omnipresente. Cogió el testigo de Vieira, la sombra de Totti, se proyecta al ataque con sigilo, pisa área como una oscura amenaza.
Ribery buscando a Pernía, no estaba. Malouda jugando bien por la izquierda, Malouda jugando bien por la derecha. Y Henry; su memorable duelo con Cannavaro, bravísimo, ya es historia.
CINCO
Las cuentas pendientes de Buffon. 28 de Mayo de 2003, Old Trafford, Manchester.

El protagonismo de Materazzi -Penalty cometido, gol del empate, expulsión de Zizou, Gol en la tanda-. Los malos y su corazoncito.
Cannavaro gobernando en el aire sobre sus muelles, en el balón dividido con su pierna fuerte. Cannavaro manda con una mirada, muerde las dudas, anticipa y retrocede cuando debe. Cannavaro es DEFENSA.
Gattuso corre, va y vuelve. Se cae, se levanta. Suda, grita, corta y encuentra la solución más fácil. Gattuso aplaude, siente, juega como le dicta su corazón. Gattuso también es fútbol.
Pirlo mira a Grosso y llora. Pirlo es feliz.
Besan la Copa. Se besan, se pegan, se aman. Ríen. Un puñado de hombres conscientes del privilegio. Un puñado de niños. Besan la Copa.

05 julio 2006

Semifinales Día 2

La superioridad física de los superdotados. La nula exigencia para un portero mediocre. El tobillo mágico de Thierry Henry. El bello atardecer otoñal de Zinedine Zidane.
Francia a la final entre bostezos.

04 julio 2006

Semifinales Día 1

Menudo partidazo. El partido del Mundial, el partido de mis Mundiales.
La Copa del Mundo es esto: épica, gloria. Un partido de los que nos cuentan nuestros mayores, de los que hemos visto con décadas de perspectiva, de los que elevaron al fútbol sobre el resto de los deportes.

Sólo Italia podía ganar a una Alemania así. Sólo Italia podía sostener ese ritmo demoledor. Si Alemania corría, Italia corre eso y más. Si Alemania pegaba, Italia pega eso y más. Si Alemanía competía, Italia nació para competir.

Dos porteros inmensos. Dos bloques el uno frente al otro. Italia venció gracias a las aristas. Colosal Cannavaro, lección magistral defensiva, por alto, por bajo, con y sin pelota; ciento veinte minutos sin error. Valiente en los cambios Lippi, contraculturales. Desafiando los pronósticos, Italia se lanzó a por el triunfo en el tiempo extra, demasiada sorpresa para Alemania, plana como la tarifa de Internet de Telefónica, un toro sin cuernos.

Gloriosa prórroga, memorable. Ida y vuelta, fútbol sin cadenas. Madera, Buffon y Lehmann. El oxígeno italiano, el talento de Pirlo, remate imposible de Grosso, así se canta un gol. Y el golpe de gracia, el premio para la infinita clase de Del Piero.

Italia no engaña; el mejor arquero, Cannavaro y su certeza, Gattuso y el fútbol sin errores. El cosmos de Totti, las pequeñas sociedades -Pirlo, Del Piero-. Delanteros del nuevo siglo; versátiles, productivos. Un equipo azul, el alma en cada partido, no hay lugar para la desgracia, para el lamento, para la compasión; sólo rabia por vencer. Y se lo merece.

01 julio 2006

Cuartos de Final Día 2

Sobre el césped no existen las portadas de los periódicos ni los vaticinios de los predicadores. Ronaldinho, la estrella más rutilante del planeta fútbol antes del inicio del torneo, inclina su cabeza -su cabeza sin sonrisa, metáfora de la triste Brasil- ante el genio futbolístico de Zinedine Zidane.
Zizou firmó un partido magistral. Jugó bajo la amenaza, o con la liberación, de saber qué podía ser su último partido. Aunque Zidane, al que la inteligencia le ha hecho el mejor, es de los que saben que cualquiera puede ser tu último partido, claro. Zizou gobernó el encuentro con superioridad, cada vez más gigante. Zizou flotaba entre amarillos, una danza maravillosa. Un puñetazo en la mesa que le sitúa, si no lo estaba ya, a la altura de cualquiera. Y cuando digo cualquiera piensen en los más grandes. Y cuando la vida les ponga a prueba
recuerden esta noche, recuerden este partido. Recuerden a este Zidane imperial para siempre.
Zidane se nos va, dicen; burda mentira. Su fútbol trasciende de lo instantáneo, no cabe en el olvido como no cabe la amargura en un terrón de azúcar. Y sin olvido, a través de la memoria, la muerte se desvanece. Zidane y su pelota son victoria, viven, vivirán.

*audio The Zinedines - Still Running

30 junio 2006

Cuartos de Final Día 1

El fútbol pone a prueba los instintos de los hombres. Las tandas de penaltys llevan al límite el dramatismo genuino del juego, desatadoras de emociones profundas, la gloria o el fracaso en un centímetro, en una décima de segundo. ¿Cuestión de suerte? ¿Cuestión de acierto? Alemania superó a Argentina desde los once metros. Antes Klose había rescatado a su equipo cerca del final, un partido oscuro pero bravo, con historia, intenso, un partido digno de la Copa del Mundo.
Ayala fue abofeteado por la miseria tras el efímero abrazo de la divinidad. Las lágrimas de Cambiasso parecieron sinceras, tanto como la rabia de Heinze ante la vulgar provocación de Bierhoff, el soberbio alemán. No tuve más remedio que odiarlos un poquito; tan rubios, tan altos, tan fuertes, tan guapos y tan perfectos. Maldita Alemania.



Dato estúpido del día: España está eliminada.

*audio Artic Monkeys - When The Sun Goes Down