Final
UNO
Zidane es el diez. Zidane es el capitán. Zidane y sus nervios de acero, marca en la final, engaña a Buffon con clase. Zidane baila sobre la pelota, a un lado, al otro. Zidane hipnotiza. Zidane atropellado, su hombro descarrila. Zidane cabecea hacia la gloria, se cruza una manopla imposible. Zidane y su bajo instinto, su segundo testarazo, un arranque canalla. Zidane y el cartón rojo. Zidane se acaba. Zidane camina cabizbajo junto a la Copa del Mundo. Zidane llora. El fútbol llora.
DOS
Si Grosso acierta desde los once metros Italia es campeona del Mundo. Seguro que, como tú y como yo, Grosso ha soñado despierto con ese momento. Se acerca al escenario, molido por el esfuerzo, sesenta millones de italianos pesan en su espalda, en su conciencia. Grosso lucha contra el miedo, el temblor de piernas, la vista que se nubla. Grosso deposita la pelota sobre el punto de cal con infinita dulzura, siente el pulso tamborilear en su cabeza. Grosso retrocede, diminutos pasos, alza la vista por última vez hacia el mágico cielo de Berlín. Grosso avanza hacia la pelota y la golpea con firmeza. Sus ojos buscan con ansiedad la anhelada respuesta. Ve la pelota. No ve portero. Ve el gol. Y es Dios.
TRES
Trezeguet no llora. No besa a nadie. Trezeguet aguanta.
Soporta la desgracia, soporta el interminable abrazo de Henry. Trezeguet también recuerda aquella noche húmeda de Manchester. Allí falló un penalty, final de Copa de Europa, allí la perdió.
Hoy pateó bien, decidido, engañó al arquero. Travesaño, línea, fuera y adiós.
Tan triste que no caen las lágrimas.
CUATRO
Francia terminó sin Vieira, Zidane y Henry. Espoleada por el orgullo herido, la roja del capitán, Francia mordió con diez y Makelele se multiplicó, omnipresente. Cogió el testigo de Vieira, la sombra de Totti, se proyecta al ataque con sigilo, pisa área como una oscura amenaza.
Ribery buscando a Pernía, no estaba. Malouda jugando bien por la izquierda, Malouda jugando bien por la derecha. Y Henry; su memorable duelo con Cannavaro, bravísimo, ya es historia.
CINCO
Las cuentas pendientes de Buffon. 28 de Mayo de 2003, Old Trafford, Manchester.
El protagonismo de Materazzi -Penalty cometido, gol del empate, expulsión de Zizou, Gol en la tanda-. Los malos y su corazoncito.
Cannavaro gobernando en el aire sobre sus muelles, en el balón dividido con su pierna fuerte. Cannavaro manda con una mirada, muerde las dudas, anticipa y retrocede cuando debe. Cannavaro es DEFENSA.
Gattuso corre, va y vuelve. Se cae, se levanta. Suda, grita, corta y encuentra la solución más fácil. Gattuso aplaude, siente, juega como le dicta su corazón. Gattuso también es fútbol.
Pirlo mira a Grosso y llora. Pirlo es feliz.
Besan la Copa. Se besan, se pegan, se aman. Ríen. Un puñado de hombres conscientes del privilegio. Un puñado de niños. Besan la Copa.
